18 de octubre de 2010

Gris




Y ese día salió a la calle. Era el primero que no llovía desde hacía casi una semana. Desde la última vez que se emborrachó. No llovía, pero hacía mucho frío y un aire helado que cortaba la cara formaba dibujos con las nubes. Nubes azules en un cielo naranja de anochecer. Naranja de ocaso.



Salió con una canción de Los Planetas en su i-pod. Uno de esos himnos que formaban la banda sonora de su vida, esta vez una de ritmo lento. Triste. Estruendos de guitarras eléctricas fundidas con el bajo, la batería y el teclado. Fundidas con la voz de J, ese hombre que parece no querer que le escuchemos. Que parece despreciar a quien lo escuchar tanto como ama al micro, al que se acerca para susurrarle palabras que siempre se quedan rebotando en su cabeza. Esa voz que cada vez que se escucha suena más y más nítida.



Se había dejado el pelo largo y ahora el flequillo le rebotaba en los ojos. Apenas podía ver ya que el aire hacía que apartarse el pelo de la cara fuese una labor imposible. Llevaba su bufanda favorita, esa de mil colores y las manos escondidas en los bolsillo de su sudadera. Andaba arrastrando los pies, hundido en sus pensamientos, mirando hacia el suelo. Asfalto gris. Todo gris. Apenas levantaba la cabeza para ver si el semáforo estaba verde o rojo. Luz de colores en un escenario totalmente incoloro.


No sabía cuántas canciones después se encontró, casi sin ser consciente de ello, en el portal de su casa. Abrio la pesada puerta, subió andando los tres pisos hasta su apartamento y entró en él. Una gota cayó en el cristal de una de las ventanas. Iba a llover. Se acercó a bajar la persiana y no pudo evitar fijarse en la ventana del edificio justo enfrente de la suya. Una chica arrastraba una pesada maleta por la habitación, la ponía encima de la cama y empezaba a deshacerla. Una nueva vecina.


Él bajó la persiana. Miró su cama, una maleta y una mochila recién hechas le esperaban.


Lástima que hayas llegado tan tarde.


O tan temprano.

1 comentario:

∫эЅšψ dijo...

Gris. A veces es sólo una percepción subjetiva. Depende de cómo te levantes, supongo.

Demasiado tarde, demasiado pronto... tiempo al fin y al cabo. Una putada.

Besos!