26 de enero de 2009

Microrrelato

Llevabas muerta cinco días cuando te vi en aquel glaciar al que huí minutos después de terminar tu enfermedad. No fui a tu entierro. Sabía que no irías. Pero sí estabas ahí, en el fondo de aquella grieta, con tus ojos grises de ojeras infinitas. Tu piel tan pálida como siempre, tus labios del mismo azul que el hielo que te rodeaba. Sin moverlos me pedías que bajara hasta ti. No necesitabas pedirlo.
Comencé a descender la vertical pared de hielo. Mis piquetas me traicionaron. Caí. Un instante de pánico precedió a la euforia de saber que, de este modo, llegaría antes a ti.

3 comentarios:

Ata dijo...

Ostras, es bonito eso que escribes... y de la extensión justa, pero taaaaaaan triste....

Salva Ferrer dijo...

Es el relato que presenté a un concurso de la cadena ser. En escueladeescritores.com están las bases. Creo que participaré las semanas que me acompañen las musas.
Jo, pero es difícil escribir en menos de 100 palabras xD

Ata dijo...

Sí, yo también lo intenté una vez... Y me desesperé y desistí (como me suele ocurrir siempre, a ver si llega algo que me haga ponerme cabezota)